Menores de edad y la Ley 20.000

Cuando un menor de edad (menos de 18 años) se ve involucrado en un delito de drogas, ingresa en juego de normas especiales y consideraciones distintas a las de un adulto. En Chile existe la Ley de Responsabilidad Penal Adolescente (Ley 20.084) , que adapta el proceso y las sanciones para jóvenes entre 14 y 17 años que cometen delitos. Te explicamos qué pasa en estos casos y cómo proceder:

Proceso especial para adolescentes (14 a 17 años): Si un menor de 18 es sorprendido cometiendo un delito de la Ley 20.000 (por ejemplo, vendiendo drogas en la esquina, transportando sustancias, o incluso cultivando plantas de marihuana), será juzgado bajo las reglas del sistema penal adolescente . ¿Qué significa esto? Que habrá fiscales y jueces especializados en juventud, y las penas serán generalmente más bajas que las de un adulto, poniendo énfasis en la reinserción y rehabilitación . Por ejemplo, el tráfico de drogas para un adolescente puede tener una pena máxima más baja que para un adulto, y es más común ver sanciones como libertad asistida (un tipo de libertad vigilada con seguimiento psicosocial) en lugar de cárcel. Dicho eso, no hay que tomarlo a la ligera: un menor de 17 años perfectamente puede terminar internado en un centro del SENAME (Servicio Nacional de Menores, ahora adscrito al Servicio de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia) si comete un delito grave de drogas y no muestra intención de rehabilitarse.

¿Y los menores de 14 años? Los niños menores de 14 años no tienen responsabilidad penal en Chile. Si, por ejemplo, un niño de 13 años es descubierto entregando drogas (posiblemente usadas por adultos), no será imputable. En esos casos, la situación se aborda desde la protección de derechos: probablemente intervenga un juzgado de familia, servicios sociales e instancias de protección al menor. Se buscará alejarlo de esa situación de riesgo, pero no habrá un juicio penal contra él. Por supuesto, los adultos involucrados sí serán perseguidos severamente por involucrar a un niño.

Importancia de la defensa especializada: Si tu hijo/a adolescente se enfrenta a un proceso por drogas, necesitará un abogado que comprenda el sistema juvenil . Estos casos tienen sus propias reglas. Por ejemplo, en los juicios de adolescentes, las audiencias no son públicas como las de adultos, para proteger la identidad del menor. También existen salidas especiales como la suspensión condicional con programa de intervención en delitos menos graves, adaptadas para jóvenes. Un abogado defensor (sea de la Defensoría Penal Pública Juvenil o un particular como nuestro equipo) podrá guiar al menor ya la familia en cada paso, asegurando que se respetan sus derechos. La presencia de los padres o tutores es fundamental en todo momento: desde acompañarlo en la comisaría (los menores siempre deben ser atendidos en compañía de un adulto responsable) hasta participar en las audiencias y firmar eventuales acuerdos o cumplir las condiciones impuestas.

Enfoque en rehabilitación: Para menores, la ley y los jueces suelen preferir la rehabilitación por sobre el castigo . Si el adolescente tenía un problema de consumo, es probable que se le ofrezca entrar a un programa terapéutico supervisado. Si fue enganchado por narcotraficantes mayores, tal vez servicios sociales intervengan para cambiarlo de ambiente (incluso evaluar mudarlo de comuna o de colegio si fuera necesario). Como papá, mamá o tutor, es clave apoyar estas medidas. Por ejemplo, si un joven de 16 años de Maipú es arrestado por microtráfico en su liceo, quizás el tribunal le imponga como sanción la asistencia obligatoria a un centro de rehabilitación ambulatorio y la continuación de estudios con asistencia regular (vigilada). Cumplir con eso podría evitar que pise un centro cerrado.

¿Qué pasa con los antecedentes de un menor? Otro aspecto importante: las condenas que reciben los adolescentes no generan antecedentes penales públicos como en el caso de adultos . Existe un registro especial y reservado de condenas adolescentes, que no aparece en el certificado de antecedentes que uno pide en el Registro Civil. Esto se hace para no arruinarles el futuro laboral. Ojo, esto no significa que “no pasó nada”: el registro existe para multas internas y si el joven reincide ya como adulto, ese antecedente juvenil puede ser considerado por un juez. Pero al menos, al cumplir 18 años, no cargará con un certificado manchado al buscar su primer empleo. Además, la ley permite que si cumplió bien su sanción juvenil, se lo considerará prácticamente rehabilitado a efectos legales.

Ejemplo: Camila , de 17 años (vive en Ñuñoa), está detenida afuera de su colegio con 30 gramos de marihuana divididos en bolsitas. Al parecer le vendía a algunos compañeros. Su caso va al Tribunal de Garantía de Niños y Adolescentes de Santiago. La fiscalía la acusa de microtráfico. Camila no tenía antecedentes. Su defensa logra un acuerdo de suspensión condicional del procedimiento: Camila deberá asistir durante 1 año a un programa de reinserción social juvenil, someterse a tratamiento psicológico para su consumo y presentarse trimestralmente ante el juez para evaluar sus avances. Si cumple todo, el caso se cerrará sin condena y Camila no tendrá antecedentes al cumplir 18. Aquí se ve cómo el sistema busca darle una oportunidad de enmendar el rumbo sin estigmatizarla de por vida.

En resumen: Si un menor de tu familia está involucrado en un tema de drogas, actúa rápidamente . Infórmate de sus derechos (por ejemplo, no pueden interrogar a un menor sin un adulto presente), colabora con las autoridades en lo necesario y busca asesoría legal especializada. En Defensor.cl contamos con experiencia en justicia juvenil y te apoyaremos para proteger el futuro de tu hijo/a. Agenda una consulta con nosotros y te guiaremos paso a paso en este difícil proceso, siempre velando por el bienestar del menor y por la mejor resolución posible de su caso.


Abrir chat
Tu abogado espera...
Hola
Cuéntanos tu caso, queremos ayudarte.